jueves 25 de agosto de 2011

EL FIN




















Los días y las noches se sucedieron, lenta y dolorosamente precisos en el camino de la desesperación. Como una afinada maquinaria de tristeza. Llegó el final. Las noches ya no tiritan, la luz de la mañana dejó de cegar entre viejos y blancos muros de piedra. Ya no tintinea la fuente al despertar. Los rayos perezosos del sol ya no recortan las almas desnudas y extenuadas. Ya no tintinea el agua de la pequeña acequia. Llegó el final. Ya no hay pieles infinitas, ni rincones por explorar mil veces explorados. Ya no hay interminables dedos buscando interminables dedos. Ya no hay océanos dulces en los que sumergirse. LLegó el final. Ya no hay conversaciones nocturnas frente a copas vacías. El calor que todo lo cura se enfría helando el resto de los días. La bruma del olvido comienza a deslizarse lentamente por la ladera del alma convirtiéndolo todo poco a poco en un lejano recuerdo. Las luces de la ciudad tiritan solitarias en la noche que ya no es noche. Llegó el final.

1 comentarios:

yo mismo dijo...

lo malo o lo bueno de todo esto , es que los humanos , nunca solemos pensar que todo en este mundo es finito , con lo cual deberiamos exprimir mas esos instantes , pues seguro que no volveran.